jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Politización o partidización? He ahí la cuestión

Por Orlando Aguirre
Publicado en Viento Fuerte
El desafío del movimiento universitario es superar la partidización para convertirse en un factor de construcción de la democracia y la igualdad en nuestro país.

Desde hace mucho tiempo sostengo que la Universidad, o los Centros de Estudiantes específicamente, son laboratorios de la política conocida por la gente común de a pie.

Los ejemplos de esta idea son que en las altas comunidades educativas politizadas (o partidizadas, lo dejo a criterio del lector) de las diferentes facultades públicas y privadas están con una presencia importante de militantes de diferentes partidos e ideologías diferentes o contrapuestas, que marcan una importante presencia en los ámbitos del gremio estudiantil. Los estudiantes de las facultades son, desde sus primeros años como tales, brazos y agentes importantes en las contiendas políticas paraguayas.

Los estudiantes-militantes componen ese “laboratorio” de prácticas, a veces los partidos introducen en las universidades a sus agentes para hacer “germinar” el ser práctico de las ideas del partido que responden a un parámetro ideológico. De esa manera, el Centro de Estudiantes de una facultad se convierte en lo que desde la lógica del 
leninismo es el“destacamento de vanguardia” o lo que permite a una organización disciplinaria de la masa gobernar a favor del último fin, pudiendo ser éste el de la revolución o el del volver al poder.

Ejemplos de esta situación plasmada en el Paraguay de la transición democrática, e inclusive antes de ella, son el caso de la Facultad de Derecho de la UNA, con una clara infiltración de militantes colorados que con el tiempo terminan siendo candidatos a algún escaño en el Congreso, por una parte, y el caso de la Facultad de Filosofía de la UNA que tiene una corriente opuesta a la proponente en la Facultad de Derecho de la misma universidad y que, en su mayoría, cumplen con los mismos requisitos y prácticas llevados adelante en Derecho pero con la diferencia que en la vereda contraria.

En otras universidades y otras facultades también se presentan estas realidades, pero los más notorios en los últimos tiempos son los mencionados en el párrafo anterior.

Asimismo, el fenómeno del laboratorio político en el cual están erigidos los ambientes universitarios se evidencia en la calidad de los liderazgos que arrojan. He ahí la presencia de los casos de Rogelio Benítez, que proviene de la cantera de Derecho UNA y que hoy busca la reelección en el Senado para el periodo 2013-2018 y de Aníbal Carrillo Iramain, candidato por el Frente Guasu a la Presidencia de la República, cuya experiencia de resistencia viene ya desde el periodo de la secundaria en el Colegio Nacional de la Capital (CNC) y que luego se profundizó mucho más en la Facultad de Medicina de la UNA en los periodos más oscuros de la dictadura
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